deseo sexual

Deseo sexual ¿Dónde estás que no te encuentro?

Falta de deseo sexual

Hay muchas maneras de nombrar la falta de deseo sexual, aquí os compartimos algunas… “disminución de la libido, inhibición del deseo sexual, disminución del apetito sexual, apatía sexual y en términos más corrientes desgano, inapetencia, pereza, flojedad” según la cultura y el país de origen.

Todas estas menciones son muy habituales de escuchar en la consulta de sexología. Ellas, no hacen más que reflejar que se ha perdido algo más que las ganas. A poco que profundicemos podemos encontrar un desgano generalizado… “una falta de deseo o de entusiasmo para enfrentar la vida, el día a día”.

Si bien la falta de deseo sexual es un problema más común en las mujeres, el mismo no tiene exclusividad de género. Los hombres también tienen dificultades con el deseo, la buena noticia es que ellos se atreven cada día más, a comunicarlo a su médico.

Ya en la primera consulta suele ser habitual que el profesional medique con ciertos ansiolíticos o antidepresivos. Se piensa que erradicando la ansiedad o la depresión «el deseo florecerá como en primavera». Esto es así porque a menudo se desconoce la verdadera causa de esta apatía sexual. Lo que sí sabemos, es que no hay una única causa, sino que es un problema con múltiples causas.

Algunas personas serán tratadas con ansiolíticos para producir un efecto tranquilizante y será suficiente para ellas. Otras gozarán del conocido efecto placebo con mejoría inicial y posterior recaída más la frustración añadida.

Ahora bien, hay un número importante de pacientes que no logran recuperar el deseo sexual. Estas personas no están dispuestas a modificar actitudes negativas respecto al sexo, desconfían de sus capacidades para realizar cambios conductuales y quieren resultados inmediatos.

¿Y la receta?

Como profesionales de la salud, sabemos que no todas las personas que hacen la primera visita logran comprender la magnitud del problema. Un gran número de personas buscan el pack diagnóstico-terapéutico en la primera entrevista y esperan la máxima eficacia de la píldora azul o rosa.

En los últimos años, observamos que hay un aumento de demanda de atención médica a diferentes problemas sexuales y una búsqueda de tratamientos con efecto express. Esto es, que la solución sea rápida, eficaz, que goce de garantías y que el profesional se responsabilice de la evolución de la terapia.

Es aquí cuando el médico debe poner pausa, escuchar y reconocer al paciente con una mirada integral. Es importante el diálogo, el consenso y la búsqueda conjunta de soluciones, para que la persona se implique en la recuperación de su propio deseo.

¿Y la receta? Suelen preguntar al finalizar la consulta…

¡Si!, también la tendremos en cuenta y es un recurso necesario, solo que hay que individualizar que pacientes pueden beneficiarse con ella y en qué momento de la terapia.

Actualmente, el tratamiento de esta y otras dificultades sexuales se realiza de manera individual y con la pareja sexual para optimizar la interacción entre ambos.

Es muy importante el trabajo de equipo con otros profesionales de la salud, para descartar las causas orgánicas tales como la atrofia o sequedad vaginal, y las causas psicológicas más frecuentes.

Ahora bien la falta de deseo sexual, puede ser reactiva a una situación puntual como podría ser el estrés o algún conflicto pasajero en la relación de pareja. En estos casos no suele ser necesario consultar al sexólogo.

Caso contrario, si tenemos una inapetencia sexual prolongada en el tiempo y ello produce malestar, agobio personal y pobre interacción sexual; debería consultarse al especialista.

La falta de deseo sexual se caracteriza por la escasez o ausencia de fantasías sexuales y por la falta de interés en las actividades sexuales individuales o compartidas. Si ello se prolonga en el tiempo puede causar verdadero malestar a la persona que lo padece y puede afectar negativamente en la pareja.

¿Por qué aparece la falta de deseo sexual? ​

 

La inhibición del deseo sexual puede aparecer y manifestarse por diferentes motivos. ¿Por qué? versus ¿Para qué?

Además del porqué, pensamos que sería muy útil poder reflexionar para que se presenta la apatía sexual… ¿Qué nos está diciendo este síntoma?, ¿permitimos que se manifieste?, y lo que es más importante ¿le estamos reconociendo y aceptando que está aquí por algún motivo?

¿Será que ha llegado para mostrarnos algo que está sucediendo en nuestro día a día y no queremos o no podemos ver?

Nos interesa en este artículo más que hacer un listado de las causas, hablar sobre posibles soluciones al problema; ya que sabemos fehacientemente que ¡el deseo sexual se puede recuperar!

Os proponemos algunas ideas para comenzar a trabajar sobre el tema:

 

  • Reconcíliese con su cuerpo
  • Haga chequeos médicos periódicos
  • Exprese sus emociones
  • Aprenda a comunicarse de manera efectiva
  • Adquiera nuevos conocimientos de sexualidad
  • Entrene sus habilidades eróticas
  • Sea realista, ¡el deseo sexual puede fluctuar!
  • Huya de la rutina sexual
  • Piense en la sexualidad de manera positiva
  • Disfrute de su cuerpo y del encuentro con su pareja
  • Reserve tiempo para actividades placenteras.
  • Procure llevar hábitos de vida saludable

Y por último… Recuerde que una píldora puede ayudar o complementar su tratamiento, pero en ningún caso actuará como por arte de magia.